19 de septiembre de 2011

forgando un churro

Hablar "de padre a hijo" cuando ya ha surgido el conflicto no da resultado. Los chavales distinguen perfectamente entre un interés puntual y fingido, obligado por algún problema concreto, y un diálogo fluido y continuo, basado en una confianza ganada a pulso todos los días. A la hora de elaborar este reportaje nos hemos encontrado con muchas incoherencias que luego pasan su factura. Se reconoce que hay "cierta permisividad" con los jóvenes a la hora de concederles lo que piden -comprarles el último móvil, consentir horarios nocturnos intempestivos, facilitarles el manejo de cantidades desorbitadas de dinero-, pero sin embargo resulta muy difícil hablar de situar conceptos como "autoridad", "control" o "disciplina" en la educación de un joven.

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